Cuando oímos mencionar a los fetiches es común que se piense que se está por hablar de un tema taboo o que se mencionarán cosas extrañas y muy extremas que son difíciles de aceptar por la mayoría de la gente. La realidad es que los fetiches y las filias, a pesar de que se han ganado un tipo de desprestigio general, son más normales y comunes de lo que se piensa dado que son factores psicológicos personales que potencian nuestra intimidad. El saber o descubrir que tenemos uno de ellos, no debe ser razón de vergüenza, porque solo son variaciones de la sexualidad humana que experimentamos de manera privada y sin dañar a nadie.
Aunque claro, debemos de considerar que los fetiches y filias pueden desarrollarse como problemáticos o como trastornos si causan angustia significativa, disfunción en las actividades cotidianas, o si implican un daño a terceros. En dado caso siempre será prioritario recibir atención profesional.
Existen diferentes tipos de fetiches, y a continuación compartiremos algunos.
Pero antes, empecemos por definir la diferencia (o similitud) conceptual entre una filia y un fetiche.
Las filias son todo aquello que refuerza y eleva las experiencias sexuales, ya sea en pareja o en solitario, a pesar de que salgan del concepto “normal” que se tiene sobre el sexo. Por ejemplo, si te gustan los pies y los dedos, y eso estimula tu excitación sexual al incluirlos de alguna manera al momento de la acción, es una filia.
Por otro lado, a los fetiches se les puede considerar como un tipo de filia, solo que más específico, ya que son esos estímulos de los que exclusivamente depende tu excitación o placer sexual. Por ejemplo, si SOLO te excitas al tener los dedos de los pies de alguien en tu boca, es un fetiche.
Actualmente, existen variaciones de los fetiches que se engloban dentro de un grupo aparte y se les considera solo como “kinky”: actos sexuales que la mayoría de la gente no consideraría comúnes y es consensuado. Algunos ejemplos son los juegos de rol, el voyeurismo o el sexo en grupo.
La creatividad y curiosidad humana son prácticamente infinitas, por lo que conocer o platicar de todas las filias que existen es una labor imposible. Aún así, podemos mencionar algunos ejemplos que son más comunes de encontrar y pueden salir a la luz en una conversación o incluso en la cama a la hora de la acción.
- Agorafilia
Es esa atracción a hacerlo en lugares abiertos o públicos. Se pierde el miedo a ser descubiertos, o tal vez se siente más pero eso puede ser lo que lo vuelva más excitante. Solo se debe evitar que se convierta en exhibicionismo al realizarlo en propiedad privada o frente a otras personas.
- Asfixia erótica
Este acto, un poco extremo, forma parte del BDSM y como su nombre lo indica es el cortar el suministro de oxígeno durante el sexo para intensificar los orgasmos. Este método es de los principales en causar daños físicos al no realizarse adecuadamente, por lo que es preferible realizar solo una leve estrangulación sin usar toda la fuerza y solo unos segundos.
- Bondage
El uso de cuerdas u otras herramientas para ser amarrado o sometido. La sensación de perder el control y estar a merced de la otra persona resulta altamente excitante para quienes lo llevan a cabo. A quién amarra le otorga el sentimiento de seguridad, dominio y poder que influye en el desempeño sexual. Uno de los fetiches más sonados. Para evitar llevar las cosas demasiado lejos se debe de contar con una palabra de seguridad para saber en qué momento está siendo demasiado para nuestra pareja.
- Claustofilia
Contrario a la claustrofobia, aquí los espacios pequeños no dan ansiedad sino excitación. Pueden ser diversas las razones que nos hagan desear tener relaciones en espacios estrechos, pero la realidad es que sí existen personas que se sienten más en control o más dispuestas a vivir este tipo de experiencias.
- Edging
También conocido como “control del orgasmo”. Es el acto de detener la estimulación sexual repentinamente en el punto del clímax para “evitar” que se llegue al orgasmo. Quienes lo practican afirman que esto impulsa y extiende las sensaciones previas al orgasmo y provoca un mayor deseo por volver a empezar o continuar. Por lo general se lleva a cabo atados pero no es necesario, y puede realizarse tanto en hombres como en mujeres.
- Cuckolding
De las filias que a muchos les cuesta trabajo entender pero que día a día va incrementando el número de interesados en esta práctica. Es el acto de ver a tu pareja manteniendo relaciones con otra persona, ya sea en persona o a través de vídeos y conversaciones por el teléfono. Han llegado a afirmar que uno de los motivos por los que se llevan a cabo este tipo de prácticas es que da placer el poder observar en 3a persona como disfruta del sexo tu pareja.
- Urofilia
Esta también es una práctica conocida pero no tan aceptada por la gente. Recibe otros nombres como “Lluvia dorada”, “Deportes acuáticos” o, muy literalmente, “Juegos con orina”. Creemos que no necesita mayor explicación.
- Sexo a ciegas o Amaurofilia
La oscuridad es una gran aliada en el sexo, y se demuestra en este tipo de fetiche. Y es que hay personas que única y exclusivamente se sienten cómodas teniendo relaciones en espacios con cero visibilidad. El uso de vendas puede ser parte de esta práctica. Hay quienes afirman que esto les ayuda a combatir la ansiedad o la inseguridad al momento de interactuar íntimamente. Por nuestro lado, somos partidarios de que esto potencia las sensaciones y percepciones del resto de los sentidos del cuerpo.
Estos son solo unos ejemplos ya que hay demasiadas expresiones dentro de las categorías de filias, fetiches y kinks.
Como podemos ver todas son actividades que pueden llevar nuestras experiencias sexuales a nuevos niveles, aunque debemos de tomar consideraciones para evitar que haya consecuencias personales, en pareja o hasta legales. No es obligatorio que todos tengamos un fetiche escondido porque vivimos de maneras diferentes nuestra sexualidad, pero si alguno resuena con nosotros por gustos o por curiosidad, es recomendable explorarlo de manera adecuada para descubrir que tanto le aporta a esos momentos de intimidad tan intensos.
¿Tú tienes algún fetiche? Recuerda que todo debemos hacerlo con moderación y consentimiento y, por supuesto que sí, con unos Playboy Condoms a la mano.
