La sexualidad del futuro es hoy. La evolución del contenido erótico

¡Que rápido pasa el tiempo! Los días se vienen y acaban rápidamente. Sin habernos dado cuenta, distintos aspectos de la sexualidad han cambiado y evolucionado para adaptarse a los gustos, las herramientas y tiempos actuales, esto es mucho más notorio en todo el contenido sexual que se encuentra o consume de manera digital.  

Repasemos un poco de la historia para saber cómo llegamos a contar con las nuevas y distintas formas de contenido sexual que cada día crecen más y aumentan su exposición en todo el mundo.

LA PASIÓN ENTRE PÁGINAS

Antes las actividades que estaban disponibles para la estimulación individual y privada eran muy limitadas y solo se encontraban dentro de los medios impresos como las revistas o novelas impresas. Las revistas con fotografías eróticas vieron su nacimiento en Francia con actrices burlescas como modelos dando lugar al concepto de “softcore” que se refiere a las imágenes provocativas o sugestivas que no llegan a ser totalmente explícitas.

El concepto de estas publicaciones se presentaba como una apreciación al arte, en específico al nuevo movimiento del naturismo, para poder seguir presentándose al público. Entre 1900 y 1920 varias publicaciones de esta naturaleza nacieron y se adaptaron para poder ser parte de este mercado que tomaba más y más fuerza.

En el punto cumbre de la década de los 50 tuvo lugar un hecho que marcaría un antes y un después en el mundo del contenido sexual: se publicarían las primeras ediciones de la revista Playboy. La participación activa de las modelos, la forma en que se mostraban las fotografías con poses referentes a la masturbación, la demanda del mercado de masas que solo seguía aumentando, estos y más factores son los que le dieron tal posición y rentabilidad a un medio que incluso hoy en día sigue presente aunque haya sido opacado por las nuevas tecnologías.

SEDUCCIÓN EN MOVIMIENTO

Dando un salto entre formatos, no fue muy difícil imaginar y llevar a otros medios la imagen de pasión y excitación que estaba funcionando muy bien en el papel impreso. Es por ello que la producción y publicación de material sexual en cintas de películas no fue una sorpresa pero sí una piedra angular y vital para el futuro del sexo.

Se tienen registros de que, al parecer, la primera película de esta índole fue realizada en Argentina en 1907. Se titulaba “El satario” (se piensa que una mala traducción de “El sátiro”) y muestra a 3 ninfas desnudas y en escenas eróticas con un fauno. Solo existe una copia que se encuentra en manos de un coleccionista español.

La presencia de las cintas eróticas nunca perdió fuerza dentro de las filas del séptimo arte, al contrario se siguió adaptando y afinando para que el espectador disfrutará de una calidad que pudiera producir nuevas formas de fantasía y excitación que muchos no sabían que eran capaces de alcanzar.

Es en la década de los 80s que se intentan implementar tramas más complejas a este tipo de producciones y se les asignaba la clasificación de indie o “Serie B” en un intento de comercialización expandida, pero solo una década después, en los 90s, el guión complejo pierde importancia y el foco de atención está en las secuencias llenas de acción pasional que emocionan al público para dejarlo deseando más. 

EL PLACER DIGITAL

El cambio más grande para el contenido sexual no podía venir de otro lado que no fuera todo lo que representó la aparición y evolución del Internet. La audiencia, la producción y la distribución incrementó de una manera que años atrás sería inconcebible. Es durante este período que la posibilidad de hacerse millonario en la industria del sexo se vuelve no solo más factible, también más común.

El formato amateur se volvió la forma predilecta tanto de creación como de consumo, y esto da pie a que cualquiera con un telefóno o cámara pudiera estar, de una u otra forma, dentro de la industria del sexo digital. Se crearon varias plataformas dedicadas a vender este tipo de contenido, destacando por su flexibilidad y facilidad tanto de acceso como de transacciones (a los creadores de contenido se les da un 80% del total de las ganancias y el resto es para la plataforma).

La capacidad de ser “tu propio jefe” se volvió muy atractiva y provocó que muchas personas buscaran la forma de poder obtener incluso más de lo que las plataformas de distribución les daban. Hoy en día, y en consecuencia de los cambios de la industria sexual, existen apps, redes sociales, canales de distribución, juegos, realidad aumentada, bots y muchas más formas en que se consume el sexo digitalmente.

La aparición de la inteligencia artificial solo impulsó aún más las posibilidades de que la gente se acercara a la industria en esta época hipersexualizada, incluso se ha llegado a establecer que la IA está redefiniendo la sexualidad humana. La inteligencia artificial generativa influye en la búsqueda de información, el apoyo terapeútico, las relaciones románticas y los contenidos eróticos, por lo que puede ser una gran herramienta de apoyo pero también es un factor que debe de usarse con moderación y cuidado dado que puede tener afecciones que desconocemos al momento de interactuar con ella.

La importancia de estas nuevas tecnologías en el ámbito sexual es tal que se ha generado la necesidad de establecer marcos eróticos sólidos para su uso, desarrollo y aplicación, esto principalmente por la presencia de sesgos ideológicos que se pueden presentar dentro de las diferentes herramientas digitales.

Lo más reciente en los últimos años es que se ha “normalizado” la interacción romántica o sexual con entidades de IA, como son los chatbots de rol erótico o los avateres emocionalmente receptivos. Estás herramientas crean compañeros virtuales que simulan coqueteos y experiencias sexuales sin la complejidad emocional de una relación humana, y aunque suene atractivo se ha identificado que hay riesgo de dependencia emocional y aislamiento social.

Al final del día, ningún contenido sexual reemplaza real o totalmente a lo que se puede experimentar en carne y hueso en la cama con esa persona con la que sentimos el fuego. Pueden ser buenos estímulos o referentes, pero no dejemos que la tecnología nos desconecte del contacto humano que nos fascina y nos excita tanto. No olvidemos vivir esos momentos al máximo pero de manera responsable, y para ello Playboy Condoms siempre está dispuesto a echarte una mano.

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