Es muy posible que antes hayas bromeado con “Hacer el cardio en la casa”, haciendo referencia a hacer esa rutina de ejercicio en la cama con tu pareja. Pero te has preguntado: Si en verdad quisieras ejercitarte de esa manera, ¿qué posiciones serían más útiles para cada parte del cuerpo?
A continuación te compartimos qué puedes ejercitar dependiendo de cómo te acomodes en la cama al momento de tener relaciones (si tienes duda de cómo realizar alguna posición puedes buscarla por tu cuenta para conocer los detalles para llevarla a cabo):
La “Carretilla” requiere de un gran trabajo de hombros por la forma en que se deben sostener. La mujer al realizar movimientos parecidos a las flexiones trabaja brazos y pecho, mientras el hombre ejercita brazos y glúteos.
Con “El sometido” (una especie de “Vaquera” invertida) se pueden realizar sentadillas o trabajar en la estabilidad general del cuerpo. Al realizar movimientos de apoyo, el hombre realiza levantamientos que le pueden ayudar como ejercicio para los brazos.
Ambos pueden ejercitar los tríceps con la posición de “La araña” al estar acomodados de manera similar. El apoyo con las piernas puede ser ajustado y así trabajan el aguante y resistencia del cuerpo en general.
Cuando la penetración se realiza “De pie” se realiza un gran trabajo de levantamiento en el hombre y soporte en la mujer. La presión que se realiza al rodear con los brazos o las piernas fortalece los músculos al mismo tiempo que se disfruta de la sensación.
“El puente” es una posición en la que es posible alternarse y ambos realizar el ejercicio que consta de colocarse en forma de arco y sostener a la otra persona que se posiciona encima. Aquí se trabajan las piernas y los glúteos, además de la resistencia y fuerza debido al peso de nuestra pareja.
Una de las posiciones más comunes es la de “El misionero”, y algunos podrían pensar que es aburrida o no implica gran esfuerzo, pero la verdad es que todo depende de la intensidad con que se realice. Es posible entrenar el core con esta posición debido al uso de los abdominales en vez de la espalda baja para los movimientos pélvicos. Puedes intentar probarlo como si fuera una plancha o lagartija para que así tus músculos se fortalezcan.
En resumen, se sabía que el ejercicio y el placer no estaban desconectados al momento de tener relaciones, pero es posible enfocarlo aún más y ejercitar partes específicas del cuerpo para complementar el trabajo hecho en el gym. Y si entrenar no es lo tuyo, puedes usarlo de excusa solo para probar nuevas posiciones junto con tus Playboy Condoms favoritos.
